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"Me parece maravilloso que algo cómo el Carballo Interplay ocurra"

Jorge Coira, director de cine

Jorge Coira hizo posible, con su magia, muchos de esos productos audiovisuales con los que convivimos en nuestros hogares, como series como Padre Casares, Piratas, El Comisario, Las leyes de Celavella, Terras de Miranda o Luci. Esta semana estuvo en Carballo impartiendo el curso "El juego con el actor".  

-¿Cómo surge la idea de hacer este taller que ahonda en el trabajo conjunto entre las personas que dirigen y aquellas que actúan? 

-Fue una propuesta de Sonia Méndez, la directora del Carballo Interplay. Me llamó para hablar de la oportunidad de hacer un curso de dirección de actores. En los últimos años hice en varias ocasiones un taller de interpretación y me pareció preciso dirigir esa parte no sólo a los actores, sino también a los directores, para que así pueda haber una comunicación mejor entre las dos partes.

-Supongo que en esa comunicación surgen no pocos obstáculos...

-Son terrenos muy diferentes y muy lejanos. Hay mogollón de directores que realmente apenas dirigen actores porque no  tienen las herramientas para hacerlo. Muchos actores se quejan de que los directores no los dirigen. Si no consigues como director establecer una buena comunicación con los actores, estás más expuesto al azar de como entiende el actor el personaje. Las escenas quedan menos vivas, y la ficción se delata si las intentas establecer sin poder comunicarte alrededor de la parte más interna de los personajes.

-Entiendo que tendrían mucho de terapia estas sesiones, aunque sólo sea por el hecho de que los actores y actrices pudieran exponer sus quejas a los directores y al revés?  

-Partimos del respeto mutuo. Los actores trabajan  mucho desnudando sus emociones y exponiéndose en público. Eso crea mucho miedo y es una parte en la que no suelen entrar los directores. Esto los llevó a hacer ejercicios de desinhibición, de intentar sacar las emociones la flote. Tiene así la una parte de terapia. Todo eso son herramientas para luego trabajar juntos.

-¿Qué hay de tu experiencia personal como director en este curso?

-Todo nace de ahí, de lo que fui aprendiendo con los años y también yendo yo mismo a cursos. La primera vez que fui a un curso de dirección de actores fue hace más de diez años con Michael Radford, el director de El cartero y Pablo Neruda, y me abrió un mundo que yo no conocía. Yo dirigía a los actores desde ese lugar en el que no entiendes nada de cómo funcionan y con Michael Radford descubrí que hay que empezar mucho más desde dentro, mucho más abajo.

-¿A que te refieres con eso de ir más adentro?

- El personaje tiene que entender  por que hace lo que hace. Se trata de buscar los mecanismos internos del personaje, sus objetivos en la escena, sus herramientas, lo que lo lleva a reír o a llorar, de forma que, casi sin dar ninguna indicación del resultado final, ese resultado salga de forma orgánica. También es reconocer con que herramientas trabajan hoy los actores. Los actores no trabajan hoy en día poniendo cara de, no es cuestión de decirles que pongan "cara de", tienen que ver como siente el personaje.

-¿Recuerdas algún caso en el que, en la elaboración de un personaje, te hayas sentido especialmente contento con el resultado?

-Uff, muchos... Recuerdo el personaje de Avelino González en Padre Casares. Era un reparto muy amplio, muy diverso y que funcionaba muy bien. La parte actoral fue una gozada. Con todos fuimos buscando los personajes. Habíamos estado dándole vueltas al personaje de Avelino hasta que vimos que tenía la inocencia de un niño pequeño. Sin hacer eso obvio, hicimos con que el actor trabajara con eso por dentro y a Avelino le funcionó. Fue un trabajo muy bonito.

-El Carballo Interplay fue el primer festival de webseries del Estado. ¿Cómo de asentado está este ámbito de creación, aún tan reciente?

-Está en plena evolución y aún queda un buen trecho de evolución, que considero que pasa por el hecho de que en algún momento dejan de llamarse webseries. Aunque la distancia entre series y webseries era en principio muy obvia, cada vez esa frontera va a ser más difusa.  Todo va hacia el lado de internet con mucha fuerza. Espero que siga habiendo un enorme campo de experimentación y de pruebas, que cada vez va a ir subiendo más el nivel de calidad.  

-Ante la falta de trabajo en el audiovisual, cada vez más las y los profesionales se refugian en las webseries que, aunque no acercan de momento un beneficio económico, sí sirven de escaparate y de vía para sacar el potencial creativo…

-Siempre fue difícil empezar. Ahora probablemente más porque bajó el nivel de producción y, además, se disparó el número de escuelas y la cantidad de gente con formación. Hay mucha gente joven que está intentando meter el pie. Históricamente era el mundo del cortometraje ese primer paso, y ahora tienen una nueva puerta abierta en internet.

-¿Cómo valoras una iniciativa como el Carballo Interplay?  

-Estuve el año pasado, con la iniciativa "Café con CREA", y espero poder estar este año. Me parece maravilloso que ocurra. Creo que, para que una sociedad sea plena y sana, necesita fábricas, restaurantes, concesionarios de coches y también elementos de ocio creativo y artístico. Que un pueblo como Carballo tenga un festival de webseries al que pueda venir gente de toda Galicia y de cualquier otro sitio es tremendamente enriquecedor. El mundo sin eso es un mundo terrible.

-Desde CREA, la asociación de directores/las y realizadores/las de Galicia, y desde  tu rol profesional como director, ¿cómo ves la situación de las y de los profesionales del audiovisual hoy por hoy?

-La situación no es nada fácil de resumir. Y hay elementos tremendamente negativos y positivos. O en España conseguimos darle un giro a las políticas audiovisuales y culturales en el sentido más amplio, o estamos abocando al país a convertirse en un país de segunda, de gente desinformada, con poca base cultural. El consumo cultural está bajando, de hecho,  de forma para mí alarmante. Meter un IVA del 21% es demencial, case criminal. Se queremos un país que sea de primera línea tenemos que apostar por su cultura, en el sentido más amplio, también en el campo de la ciencia.

-¿Y en el lado positivo?

-En el lado positivo, hay una base de talento y de gente capacitada muy amplia que cada vez hace mejor las cosas y que, más que nunca, tiene una visión internacional que hace que se puedan financiar proyectos en el extranjero. Eso era casi un sueño y ahora se hace realidad.

-¿Algún caso que pueda resultar ejemplar?

-Prácticamente cualquier película gallega que puedas ver ahora va a tener un pie fuera. Vaca Films tiene socios en otros países. Una de las últimas que hizo la rodó en Budapest. Estos días Oliver Laxe está rodando en Marruecos con una visión claramente internacional.

  -Ante la escasez de financiación pública dentro, se opta por otros ámbitos de financiación como son las coproducciones...

-Ante esto y ante la madurez de los creadores y de los productores. Hay toda una generación de productores que ya nacen con una visión mucho más internacionalizada.

-Hoy por hoy, conviven en Galicia diferentes generaciones de profesionales de la dirección. ¿Cómo ves el contexto actual al respeto?

-Obviamente se crean distintas generaciones, aunque tiene que ver poco con los directores en sí mismos y más con oleajes de producciones. En los últimos años hay un grupo de directores muy interesantes que están trabajando en terrenos más experimentales y de cine de vanguardia, mas también hay un cine gallego nuevo muy interesante y muy potente de cine más comercial. Va a haber cada vez más directores y de más calidad. Entiendo que unos vamos aprendiendo de los otros y eso hace que todo crezca. Y ahora incluso hay un nutrido grupo de directores muy competentes. Para mí es un gusto estar en CREA, la asociación de directores, hacer un repaso por el catálogo de estos directores y ver la cantidad de gente que está haciendo cosas diferentes.

-¿También directoras?

-Directoras hay menos. Me parece preocupante. Personalmente me cuesta mucho encontrar la raíz del asunto. Si fuese que los empresarios son muy cerrados a contratar mujeres, sería más fácil de solucionar. Pero creo que no es así. Creo que tiene que ver con una cuestión cultural más profunda, que de inicio las mujeres parten con una desventaja general, social, con una losa injusta y brutal: pensar en tener que dar el doble, en demostrar más. En las escuelas, el porcentaje de mujeres y de hombres es muy igualitario. Pero segundo vamos subiendo escalones de decisión van desapareciendo. Al final en directores, hay una inmensa mayoría de hombres. No sé ahora el porcentaje mas pienso que debe andar en alrededor del 10%.  


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